N° 32. Primero. Año 2025



24 de junio de 2025

Autoría:

  • José Pablo Calleja Jiménez. Profesor del Área Trabajo Socila y Servicios Sociales. Universidad de Oviedo

El Principado de Asturias es la comunidad de España con más presencia de personas mayores entre su población. El aumento de la longevidad es un éxito social que refleja mejoras en las condiciones de vida, aunque también supone la mayor prevalencia de situaciones de enfermedad, dependencia o soledad no deseada. Esta última situación es considerada actualmente como un problema de salud pública, ya que se ha demostrado su relación con la pérdida de salud física, mental y de autonomía de las personas que la sufren. Abordar la soledad no deseada requiere conocer su dimensión y características para, posteriormente, planificar estrategias que la combatan. Este artículo comienza con una introducción sobre la demografía asturiana y, a continuación, conceptualiza la soledad no deseada, sus efectos y unas consideraciones metodológicas sobre su estudio. En una segunda parte, más descriptiva, se ofrecen informaciones y estadísticas sobre las personas mayores que viven solas en Asturias a partir de los microdatos del Censo de Población y Viviendas 2021 (publicado en 2023), que elabora el INE cada 10 años. El fenómeno de la soledad en personas mayores es abordado desde el punto de vista territorial (por tamaño del municipio), por sexo, tramos de edad o estado civil. En algunos casos, se ofrece un análisis de la correlación existente entre el hecho de vivir sola/solo con algunas de las variables descritas, con la única intención de medir la intensidad de esta asociación en la población asturiana. El artículo finaliza con unas conclusiones en las que se repasan las contribuciones de este trabajo que son, en síntesis, medir el fenómeno de la soledad residencial en las personas mayores y conocer algunas de sus características, así como aportar indicios y repasar aspectos metodológicos en los que basar el estudio de la soledad no deseada.  

Introducción

La comunidad autónoma del Principado de Asturias es la que tiene un mayor porcentaje de personas mayores de 65 años del conjunto del Estado español.  El 28% de la población de nuestra comunidad supera esta edad y le siguen de cerca comunidades vecinas como Castilla y León (26,8%) y Galicia (26,6%), según datos del INE (2024). El noroeste del país es, por tanto, la zona donde hay una mayor presencia de personas mayores entre su población. En otros territorios, como las islas Canarias y Baleares o la región de Murcia, la frecuencia de personas jóvenes entre su población es mucho mayor pues el porcentaje de mayores de 65 años es hasta un 40% menor que en Asturias. Estos datos demográficos requieren tener en cuenta diversos factores para ser explicados, siendo la longevidad uno de ellos, pero en concurrencia con otros de tipo económico o laboral, que también influyen en la mayor presencia de personas jóvenes.  

El aumento sostenido de la esperanza de vida de la población en las últimas décadas es una conquista social digna de valoración y reconocimiento, pues es resultado de avances en las condiciones de vida y sanitarias para el conjunto de la ciudadanía. Desde el inicio del periodo democrático, hace ya casi 50 años, los asturianos han aumentado su esperanza de vida en 11 años (pasando de 69 a 80 años) y las asturianas en 9 años (pasando de 76 a 85 años) (íbid).  

La edad está directamente relacionada con la mayor prevalencia de situaciones de soledad no deseada, así como de enfermedad, discapacidad y dependencia que, aunque no son exclusivas de las personas mayores, les afectan en mucha mayor medida. A lo largo de las últimas décadas, diversas investigaciones han puesto de manifiesto la relación directa entre la soledad no deseada con situaciones de merma de salud y autonomía en las personas que la sufren. Se ha demostrado su relación con la aparición de deterioro cognitivo, problemas de salud mental, necesidad de ayuda para las actividades básicas de la vida diaria e incluso mayor riesgo de mortalidad (Palma y  Escarabajal, 2021; Tomstad et al, 2017). Ante las múltiples evidencias de los riesgos para la salud derivados de la soledad no deseada la Organización Mundial de la Salud declara 2021-2030 como la “Década del envejecimiento saludable” y subraya la importancia de prevenir el aislamiento de las personas mayores. Desde este organismo internacional, se subraya que la soledad afecta a las personas en diferentes dimensiones que tienen que ver con el estado de salud (depresión, enfermedades cardiovasculares, demencia,…). Y este efecto está estrechamente relacionado con el incremento de factores de riesgo conductuales y metabólicos (mala alimentación, menor actividad física, alcoholismo y tabaquismo), así como un deterioro de las capacidades intrínsecas de la persona (deterioro cognitivo y de las capacidades para realizar las actividades básicas) (WHO, 2021). La soledad no deseada, por tanto, es un factor determinante para a reducción de la calidad de vida en las personas mayores y las estrategias para combatirla pasan por la creación de condiciones que permitan aumentar su capital social mediante la creación de servicios, redes y actividades que lo potencien.  

Medir la Soledad y la Soledad no deseada

Dimensionar el número de personas afectadas y conocer sus preferencias es el paso previo a la planificación para abordar esta problemática social que ya es considerado, por sus efectos, como un problema de salud pública. Como en la mayoría de las investigaciones sociales, se recomienda hacer uso de una combinación de metodologías y técnicas de investigación pertenecientes a los diferentes paradigmas cuantitativo y cualitativo, lo que permitirá conocer el objeto de estudio en mayor profundidad y eliminar los sesgos inherentes a cada uno de ellos. En el caso de la soledad no deseada, una de las principales dificultades al abordar esta realidad es la falta de una definición clara y consensuada acerca de qué es la soledad o el aislamiento, teniendo en cuenta que además puede sentirse a nivel de participación o a nivel emocional (Crewdson, 2016). Pese a estas limitaciones, contamos con escalas de medición que pueden resultar muy 

útiles a la hora de determinar el grado de afectación de las personas que participan en los estudios sobre esta cuestión. Las más utilizadas son la UCLA Loneliness Scale (Russell, et al., 1978); DeJong Gierveld Loneliness Scale (DeJong y Van Tilburg, 2006) y la Social and Emotional Loneliness Scale for Adults SESLA (DiTomasso y Spinner, 1993). En la elección y utilización de estas escalas debe tenerse en cuenta, en primer lugar, que miden la presencia de diferentes dimensiones o niveles en los que se siente la soledad y que esto debe ser adaptado a las características del estudio a efectuar.  En segundo lugar, los cuestionarios contienen preguntas de escala (tipo Likert, calificación, frecuencia con la que pasa o sucede algo, etc.), por lo que hay que usar traducciones 

validadas de los cuestionarios. Además, como recomiendan Otero et al. (2022) la encuesta presencial administrada es la técnica más apropiada para entrevistar a las personas mayores de 65 años.   

La soledad no tiene por qué ser algo negativo y hay personas que lo consideran una opción deseable e incluso la buscan deliberadamente para ejercitar la independencia, la autonomía o por otras razones. Estas ventajas de la soledad “deseada” se producen siempre y cuando sea asumida de forma voluntaria y no impuesta (Yusta, 2019). En el caso de la soledad no deseada, se precisa de una situación objetiva de falta de interacción social en concomitancia con una vivencia subjetiva de una sensación de padecimiento. La persona que experimenta la soledad no deseada se percibe a sí mismo/misma con menor afecto y cercanía de lo deseado en el ámbito íntimo, relacional y/o comunitario (Gené-Badía et al., 2016 cit. en Campo et al., 2021). Otra definición muy extendida de la soledad no deseada es considerarla un sentimiento que está causado por la discrepancia entre las características reales de nuestra red social y las deseadas. La soledad no deseada afecta a personas de todas las edades, pero estos sentimientos son más frecuentes entre personas mayores y adolescentes. Por género, afecta más a las mujeres, aunque cuando se controlan variables de estado civil, nivel educativo o salud, las diferencias se reducen (Martín y González, 2021). 

Las personas mayores que viven solas en Asturias

Uno de los objetivos de este artículo es cuantificar las personas que podrían sentirse afectadas por la soledad no deseada en el Principado de Asturias para, a partir de este conocimiento, poder realizar investigaciones de diagnóstico y diseñar estrategias al efecto para combatir este problema. Para ello, vamos a utilizar el Censo de Población y Viviendas, que es una operación estadística realizada a nivel nacional por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para conocer la estructura, crecimiento y aspectos demográficos de la población, así como características en detalle de las viviendas. La realización de este censo es una operación muy compleja que conlleva un esfuerzo muy elevado, por lo que su periodicidad es decenal. El último censo disponible es el de 2021 y fue publicado en 2023. En esta edición el censo recurrió por primera vez a registros administrativos en lugar de encuestas telefónicas o a domicilio, por lo que se gana en calidad de los resultados y eficiencia en el proceso. En la página web del INE se puede acceder a los microdatos del Censo de Población y Viviendas de 2021 y utilizar únicamente los datos de Asturias, que comprenden una muestra con la información de 67.618 viviendas y 100.359 personas. A través de estos datos podemos conocer y analizar algunas de las características de las personas mayores que viven solas en el Principado de Asturias. 

  • Personas mayores que viven solas por concejos

Las tablas 1,2 y 3 recogen el porcentaje de personas mayores de 65 años que viven solas en función del tamaño del municipio y por tramos de edad. No se incluyen todos los concejos ya que, por debajo de cierto tamaño poblacional, podría haber problemas para garantizar el secreto estadístico. Las tablas mencionadas recogen todos los datos disponibles en el censo. Como puede verse, los concejos con menor porcentaje de población mayor de 65 años que vive sola son Cangas del Narcea y Castrillón. Los mayores porcentajes, en promedio, de personas mayores que viven solas se localiza en los concejos de Aller, Llanes y en los municipios menores de 2 mil habitantes, es decir, en las zonas más rurales. Les siguen la ciudad de Oviedo y Mieres como municipios con una mayor presencia de personas mayores solas, en comparación con el resto, aunque las diferencias no son muy significativas.  

Tabla 1: % de personas mayores que viven solas en concejos de más de 20 mil hab. 

 

65-69 

70-74 

75-79 

80-89 

90-100 

GIJÓN 

22,9 

21,2 

24,7 

33,4 

38,5 

OVIEDO 

23,4 

22,8 

24,2 

35,3 

41,1 

AVILÉS 

23,7 

22,9 

22,6 

34,2 

39,7 

SIERO 

20,3 

19,0 

19,3 

31,3 

42,9 

LANGREO 

24,9 

18,7 

26,8 

41,6 

41,9 

MIERES 

22,7 

20,0 

28,0 

34,4 

40,5 

CASTRILLÓN 

15,4 

13,3 

17,5 

25,8 

18,5 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Tabla 2: % de personas mayores que viven solas en concejos de entre 10 y 20 mil habitantes 

 

65-69 

70-74 

75-79 

80-89 

90-100 

CORVERA 

22,6 

15,7 

29,9 

36,2 

27,3 

SAN MARTIN R. A. 

24,9 

21,2 

19,1 

34,5 

61,3 

VILLAVICIOSA 

24,1 

22,7 

22,4 

34,0 

29,0 

LLANERA 

19,3 

18,0 

25,5 

34,5 

42,9 

LLANES 

29,5 

31,6 

35,4 

32,2 

43,5 

LAVIANA 

21,6 

20,0 

25,0 

34,7 

21,4 

CANGAS DEL NARCEA 

16,5 

11,3 

14,3 

20,7 

44,0 

VALDÉS 

21,4 

13,8 

19,0 

33,6 

24,1 

GOZÓN 

18,7 

11,8 

21,6 

31,4 

44,4 

LENA 

26,2 

28,6 

17,3 

32,9 

50,0 

CARREÑO 

21,4 

20,0 

20,8 

28,6 

40,9 

ALLER 

31,6 

29,9 

30,4 

39,1 

66,7 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Tabla 3: % de personas mayores que viven solas en concejos de menos de 10 mil hab. 

 

65-69 

70-74 

75-79 

80-89 

90-100 

Entre 5 mil y 10 mil hab. 

24,0 

21,9 

23,8 

33,6 

43,0 

Entre 2 mil y 5 mil hab. 

22,0 

21,9 

23,9 

29,2 

35,7 

Menos de 2 mil hab. 

27,2 

25,0 

29,4 

29,9 

38,3 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Si tomamos los datos para el conjunto de Asturias, nos encontramos con que un poco más de la cuarta parte, el 25,2 % de las personas mayores de 65 años, viven solas.  Pero si tenemos en cuenta únicamente a los mayores de 80 años, el 34,8% de ellos vive sin compañía de ninguna otra persona, según los registros del padrón municipal. Es decir, en ese domicilio aparece empadronada únicamente una sola persona. Por tanto, aproximadamente, los datos nos indican que una de cada tres personas mayores de 80 años vive sola en el Principado. Este trabajo comienza diciendo que Asturias es la comunidad con un alto índice de envejecimiento, así que es de esperar que el número de personas en esta situación sea elevado. Calculados estos porcentajes en sus números absolutos, vivirían solas en el Principado 68.760 personas mayores de 65 años, de las cuales 29.655 tienen más de 80 años. 

Ilustración 1:% de personas que viven solas en concejos de más de 50 mil habitantes, por tramos de edad 

Gráfico 1, Elemento de gráfico

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Como se puede observar en la ilustración 1 que representa a los concejos asturianos más poblados, hasta los 80 años el promedio de personas mayores que viven solas está entre el 20 y el 25% y se mantiene algo estable. Sin embargo, a partir de los 80 años, este porcentaje asciende de forma importante a cifras que superiores al 30% y llegando hasta el 40%.  

  • La relación entre la edad y vivir solo/a o acompañado/a 

A través de los porcentajes de población que vive sola, podemos apreciar fácilmente que a medida que aumenta la edad de las personas también se produce un incremento en los porcentajes de hogares unipersonales, que son aquellos en los que no hay nadie más empadronado y en los que la persona mayor vive sola. Para analizar mejor esta relación, sometemos las variables de los diversos tramos de edad y hogar unipersonal a una prueba chi-cuadrado y vemos que se confirma la asociación entre ambas (p-valor<0.001). Los resultados de la tabla muestran los valores residuales (Resid), que miden la desviación entre las frecuencias que realmente se observan al cruzar estas variables y las que se esperarían si no hubiera una asociación entre las mismas. De este modo, vemos como en los tramos de edad de mayores de 80 años se obtienen valores más altos de lo que correspondería en cuanto al hecho de vivir en soledad y valores negativos, más bajos de lo que esperado, en el hecho de vivir acompañada/oo. No obstante, sin necesidad de analizar los valores residuales, también se puede apreciar claramente cómo el porcentaje de personas que viven acompañadas (%fila) desciende con la edad, mientras que el % de personas que vive sola aumenta.  

Tabla 4: Relación entre la edad (tramos) y vivir solo/a o acompañado/a en Asturias 

  

Vive acompañado/a 

Vive solo/a 

Edad 

n  

% col 

%fila 

Resid 

n  

% col 

%fila 

Resid 

65-69 

5841 

29,54 

81,91 

6,961 

1290 

19,34 

18,09 

-11,987 

70-74 

4868 

24,62 

78,73 

3,592 

1315 

19,72 

21,27 

-6,186 

75-79 

3639 

18,4 

75,78 

0,801 

1163 

17,44 

24,22 

-1,379 

80-89 

4318 

21,83 

66,64 

-7,583 

2162 

32,42 

33,36 

13,058 

90-100 

1110 

5,61 

60,03 

-7,334 

739 

11,08 

39,97 

12,629 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

  • La relación entre el género de la persona y vivir solo/a o acompañado/a

Como podría esperarse, también existe correlación entre vivir en soledad y el género de la persona. La mayor longevidad de las mujeres es un hecho biológico y el censo recoge la variable sexo y no género. Sin embargo, al ofrecer aquí los datos utilizaremos la variable género en lugar de sexo porque en una realidad tan frecuente como la soledad, que afecta más a las mujeres, hay factores explicativos que requieren un análisis por género. Aunque no se aborden en este estudio, dichos factores deben ser muy tenidos en cuenta en el diagnóstico y la planificación posterior de estrategias para combatir la soledad no deseada. 

Las tablas 5,6 y7 muestran el % de personas mayores que viven solas en función del tamaño de su municipio y desagregadas por género. En cada tramo de edad, el color rojo identifica al porcentaje superior para cada intervalo y concejo. Como puede observarse con claridad, es el color predominante en los datos correspondientes a las mujeres. A medida que se incrementa la edad, el porcentaje de mujeres que viven solas es siempre superior al de hombres de su mismo tramo de edad, llegando a duplicarlo en muchas ocasiones.  

Tabla 5: % de personas que viven solas por sexo y tramo de edad en municipios de más de 20 mil hab. 

  

65-69 

70-74 

75-79 

80-89 

Más de 90 

  

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

GIJÓN 

13,2 

21,4 

13,0 

27,3 

13,5 

33,8 

17,9 

42,5 

26,7 

42,5 

OVIEDO 

13,5 

23,8 

15,1 

28,8 

13,9 

31,3 

18,5 

44,9 

24,4 

46,4 

AVILÉS 

14,0 

21,8 

13,1 

30,0 

11,1 

29,3 

12,7 

49,0 

20,0 

46,5 

SIERO 

15,6 

13,9 

12,8 

24,6 

9,0 

28,0 

21,4 

37,1 

20,0 

50,0 

LANGREO 

15,0 

23,8 

13,5 

22,7 

17,5 

33,0 

12,9 

54,5 

31,6 

45,5 

MIERES 

9,0 

18,2 

7,8 

29,2 

22,2 

32,5 

19,8 

42,9 

38,1 

41,5 

CASTRILLÓN 

14,7 

12,1 

12,3 

14,1 

8,1 

28,8 

15,2 

32,1 

11,1 

22,2 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Tabla 6: % de personas que viven solas por sexo y tramo de edad en municipios de más de 10 mil hab. 

  

65-69 

70-74 

75-79 

80-89 

Más de 90 

  

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

CORVERA 

8,8 

28,3 

0,0 

28,0 

11,8 

41,5 

22,2 

44,8 

sd 

46,2 

S.M.R.A 

16,7 

19,4 

20,0 

22,2 

16,7 

21,1 

20,0 

44,9 

16,7 

72,0 

VILLAVICI. 

23,9 

22,4 

22,9 

22,6 

14,3 

31,3 

23,8 

41,4 

22,2 

31,8 

LLANERA 

9,4 

14,0 

14,8 

20,6 

16,0 

34,6 

21,7 

43,8 

sd 

60,0 

LLANES 

30,6 

27,5 

33,3 

29,2 

26,3 

39,1 

25,0 

37,3 

42,9 

43,8 

LAVIANA 

4,3 

22,4 

11,1 

28,2 

16,0 

31,4 

22,9 

41,7 

16,7 

25,0 

CANGAS N. 

16,0 

10,6 

14,0 

8,1 

9,1 

18,2 

5,9 

33,3 

22,2 

56,3 

VALDÉS 

22,2 

15,8 

13,9 

13,6 

11,1 

25,8 

20,0 

41,8 

16,7 

26,1 

GOZÓN 

11,1 

13,9 

3,3 

17,4 

20,0 

23,8 

12,5 

42,6 

42,9 

45,5 

LENA 

21,4 

23,4 

12,1 

40,9 

4,3 

27,6 

16,7 

41,3 

50,0 

50,0 

CARREÑO 

17,6 

20,0 

25,0 

16,2 

25,9 

14,3 

4,2 

43,6 

33,3 

43,8 

ALLER 

21,4 

20,8 

17,9 

38,5 

28,6 

32,0 

12,5 

49,2 

33,3 

70,8 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Tabla 7: % de personas que viven solas por sexo y tramo de edad en municipios de hasta 10 mil hab. 

  

65-69 

70-74 

75-79 

80-89 

Más de 90 

  

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

Hombres 

Mujeres 

5mil a 10 mil 

18,2 

16,9 

19,8 

24,1 

21,3 

26,1 

23,3 

40,3 

30,8 

47,6 

2 mil a 5 mil 

14,1 

14,0 

16,1 

26,9 

19,2 

26,5 

15,9 

37,8 

20,0 

42,6 

Menos 2 mil 

27,5 

23,6 

28,2 

21,8 

33,1 

25,8 

24,4 

33,6 

34,5 

40,0 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Para analizar mejor la relación entre el género de la persona mayor de 65 años y el hecho de vivir solo/a, se ha realizado el misma prueba (Chi-cuadrado) que, en el caso anterior, volviendo a encontrar relación entre ambas variables. Como se puede ver en la tabla 8, hay muchos menos hombres de lo esperado que viven solos y, al contrario, muchas más mujeres, lo que evidencia la relación entre el sexo de la persona y el hecho de vivir en soledad. Además, los porcentajes de hombres solos son bastante inferiores a los de las mujeres que viven solas. 

Tabla 8: Relación entre el género de la persona y vivir acompañado/a o solo/a en Asturias 

  

Vive acompañado/a 

Vive solo/a 

Sexo 

n  

% col 

%fila 

Resid 

n  

% col 

%fila 

Resid 

Hombre 

9314 

47,1 

83,61 

10,774 

1826 

27,38 

16,39 

-18,552 

Mujer 

10462 

52,9 

68,36 

-9,191 

4843 

72,62 

31,64 

15,828 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Otro de los principales factores que explican la correspondencia entre la probabilidad de vivir en soledad y el aumento de la edad es el estado civil de la persona que vive sola, también es uno de los más evidentes. Entre los 65 y los 80 años, el 65,3%  está casada/o y conviviendo con su pareja. En el tramo superior, a partir de los 80 años, el porcentaje de personas que declaran estar casadas desciende casi a la mitad (37,1%) debido, en su mayoría, al incremento en el porcentaje de personas viudas que pasa del 18,2% de los menores de 80 años al 54,3% de los mayores de esa edad. La viudedad y el hecho de vivir en soledad afecta de forma muy diferenciada a hombres y mujeres, siendo mucho mayor el porcentaje de mujeres viudas que viven solas, con relación al de hombres viudos que viven solos como se puede ver en la tabla 9. 

Tabla 9: % de personas viudas que viven solas por sexo y tramos de edad 

 

Hombres 

Mujeres 

Entre 65 y 79 años 

20,4% 

60,6% 

más de 80 años 

61,5% 

88% 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia

Las mujeres, como se comentó anteriormente, son más longevas que los hombres, por lo que estos porcentajes vendrían a indicar que el número de mujeres viudas que viven solas es muy superior al de los hombres. Las mujeres representan el 58% de la población mayor de 65 años y, a medida que aumenta la edad, aumenta la presencia de mujeres en la población asturiana. En el tramo de más de 80 años representan el 64,9% de la población de dicha edad y con más de 90 años hay un 73,7% de mujeres. Por supuesto, existen otras situaciones en relación con el estado civil (separado/a) pero no tienen un impacto tan relevante en cuanto a vivir en hogares unipersonales como la cuestión de la viudedad y, aunque también hay personas mayores solteras que viven solas, son cerca de la cuarta parte de las personas viudas. En la tabla 10, se puede apreciar la intensidad de la relación entre las variables que es más alta en las personas viudas que viven solas, en relación con otras situaciones.  

Tabla 10: Relación entre el estado civil y vivir solo/a o acompañado/a en Asturias 

  

Vive acompañado/a 

Vive solo/a 

  

n  

% col 

%fila 

Resid 

n  

% col 

%fila 

Resid 

Soltero/a 

819 

4,14 

40,93 

-17,511 

1182 

17,72 

89,07 

30,154 

Viudo/a 

3639 

18,4 

46,53 

-28,893 

4182 

62,71 

53,47 

49,755 

Divor/Separado/a 

662 

3,35 

45,84 

-12,716 

782 

11,73 

54,16 

21,897 

Casado 

14467 

73,15 

96,99 

31,365 

449 

6,73 

3,01 

-54,011 

No consta 

189 

0,96 

71,86 

-0,541 

74 

1,11 

28,14 

0,942 

 Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

  • El censo de viviendas

El censo de viviendas es independiente del censo de población que hemos usado hasta ahora y no incorpora datos personales de los habitantes del inmueble, sino características de la edificación. Por tanto, aunque no sepamos las edades, el sexo o el estado civil, conocer el número o porcentaje de hogares unipersonales nos da una visión relevante sobre las condiciones de habitación de las viviendas en el territorio. El censo de viviendas nos permite saber qué porcentaje de viviendas está ocupada por personas que viven solas, es decir, hogares unipersonales en los que únicamente hay registrada una persona en el padrón municipal.  

Según los datos proporcionados por el censo de viviendas, el 32.3% de las viviendas asturianas tiene a una única persona empadronada. En número de viviendas, suponen un total de 147.686 viviendas en nuestra comunidad en las que sólo hay una persona empadronada. Como dijimos anteriormente, en base al censo de población, habría 68.760 personas mayores de 65 años que viven solas Asturias. De la relación de los datos provenientes de ambos censos, nos resulta que en el 46,5% de las viviendas unipersonales del Principado la persona que la habita es mayor de 65 años y en el 20% de ellas, su único morador tiene más de 80 años.   

Por último, la tabla 11 recoge el porcentaje de viviendas en las que únicamente hay una persona empadronada, de cualquier edad. Destaca el caso de Llanes, donde figura empadronada una sola persona en el 42,5% de las viviendas principales. También es un porcentaje elevado el que se detecta en los concejos rurales de menos de 2 mil habitantes, con casi el 40% de hogares unipersonales. Estos porcentajes descienden casi a la mitad en concejos como Llanera, aunque la mayor parte de los territorios de Asturias oscilan entre el 30-35% de hogares unipersonales.  

Tabla 11: % de hogares unipersonales en Asturias en función del concejo o su tamaño poblacional 

Avilés 

32,4 

Aller 

35,1 

Gijón 

31,8 

Cangas del Narcea 

25,3 

Oviedo 

32,6 

Carreño 

33,5 

Siero 

27,0 

Corvera 

31,3 

Mieres 

32,5 

Gozón 

31,7 

Langreo 

32,4 

Laviana 

33,3 

Castrillón 

29,5 

Lena 

30,5 

SMRA 

35,7 

Valdés 

30,5 

Villaviciosa 

34,1 

Llanera 

22,8 

Entre 5 mil y 10 mil 

32,8 

Llanes 

42,5 

Entre 2 mil y 5 mil 

33,1 

Menos de 2 mil 

39,1 

 

 

ASTURIAS 

32,3 

Fuente: Censo de Población y Viviendas 2021 (2023). Elaboración propia 

Conclusiones

Recientemente se han dado los pasos para elaborar la Estrategia Asturiana contra la Soledad no Deseada (2026-2027), sobre la base de un trabajo ya realizado desde la administración autonómica en colaboración con las entidades locales para ir sentando las bases de su puesta en marcha. La estrategia pretende establecer medidas para detectar, prevenir y facilitar apoyos para las personas que están sufriendo este problema. En las fases iniciales de dicha estrategia, será necesario identificar y conocer las características de la población en base a la realización de investigaciones de diagnóstico que permitan conocer quiénes, dónde y cómo viven esta situación de aislamiento. El presente trabajo creemos que puede suponer una contribución al conocimiento del problema de la soledad en personas mayores y sentar algunas bases para su análisis. 

Utilizando los microdatos del último Censo de Población y Viviendas, hemos ofrecido una dimensión del problema mediante la cuantificación de la población objetivo de estudio y sus características. En este sentido, se han proporcionado cifras absolutas y relativas de personas mayores que viven solas por edades, territorios, estado civil o género en Asturias. A partir de estos datos, hemos señalado las diferencias en las variables demográficas de la población mayor residente en hogares unipersonales. Esta composición de la población debe ser tenida en cuenta a la hora de llevar a cabo muestreos o estrategias para la detección de la soledad no deseada.

Adicionalmente, se han llevado a cabo análisis que miden la relación entre la soledad residencial y algunas otras variables lógicas. Los resultados ofrecidos no pretenden demostrar la relación entre estas variables, que es evidente y de sobra conocida, sino medir esta relación en el caso concreto de la población asturiana. El estado civil, el género o la edad, se relacionan de forma más o menos intensa con la soledad y lo esperable es que esta relación se mantenga en la soledad no deseada. Los datos censales, basados en el empadronamiento, pueden no reflejar la realidad en la totalidad de los casos. Se darán casos de algunas personas que vivan con familiares o en residencias y que figuren empadronadas solas en otro domicilio. Sin embargo, la legalidad establece que las personas deben de empadronarse en su lugar habitual de residencia, ya que esto influye en el acceso a servicios públicos, como los sanitarios y sociales.

 A nivel estadístico, se considera que los estudios basados en registros administrativos tienen la más alta calidad y representatividad de la realidad social. Todas las cifras mostradas a lo largo del artículo dan una imagen de la soledad objetiva, de las personas mayores que residen solas en nuestra comunidad. Entre ellas se encuentran aquellas que se sientes solas y sufren por ello. Idenfificarlas requiere acercarse a ellas y utilizar escalas validadas de medición que permitan apreciar correctamente este sentimiento. Como ventaja adicional, estos intrumentos consolidados permiten tanto el naálisis comparativo como la evaluación longitudinal, posibilitando la medición de los resultados en las acciones concretas que se lleven a cabo para mitigar o eliminar este problema.

Referencias

Censo de Población y Viviendas 2021 (2023) Microdatos de los censos 1991-2021. Instituto Nacional de Estadística. Disponible en: https://www.ine.es/dyngs/INEbase/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736177108&menu=resultados&idp=1254735572981#_tabs-1254736195868  

Crewdson, J.A. (2016). The Effect of Loneliness in the Elderly Population: A Review. Healthy Aging & Clinical Care in the Elderly doi:10.4137/HACCE.S35890. 

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DiTomasso E y Spinner B (1993). The development and initial validation of the Social and Emotional Loneliness Scale for adults (SESLA). Personality and Individual Differences, 14, 127-134.  

INE (2024) Indicadores de estructura de población. Instituto Nacional de Estadística. Disponible en https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1451  

Martín, U. y González, Y. (2021) Soledad no deseada, salud y desigualdades sociales a lo largo del ciclo vital, Gaceta Sanitaria, 35 (5) 432-437, , https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2020.07.010 

Otero, S.; Rodríguez, V. y Méndez, C. (2022) Cómo encuestar a las personas mayores de 65 años. Algunas reflexiones sobre el trabajo de campo. Consorcio ELDER. El reto de envejecer. Ediciones Trea 

Palma, E. y Escarabajal, M.D.. (2021). Efectos de la soledad en la salud de las personas mayores. Gerokomos, 32(1), 22-25. https://dx.doi.org/10.4321/s1134928x2021000100006 

Russell, D , Peplau, L. A.. & Ferguson, M. L. (1978). Developing a measure of loneliness. Journal  of Personality Assessment, 42, 290-294. 

Tomstad, S., Dale, B., Sundsli, K., Saevareid, H. I., & Söderhamn, U. (2017). Who often feels lonely? A cross-sectional study about loneliness and its related factors among older home-dwelling people. International journal of older people nursing, 12(4), 10.1111/opn.12162. https://doi.org/10.1111/opn.12162  

WHO (2021). Social isolation and loneliness among older people: advocacy brief. Geneva. World Health Organization. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240030749  

Yusta, R. (2019). La soledad no deseada en el ámbito de la Gerontología. Trabajo Social Hoy, 88, 25-42.doi: 10.12960/TSH.2019.0014