La importancia de la formación y el aprendizaje por la práctica
N° 32. segundo. Año 2025

La composición del conocimiento de cualquier profesional se construye desde una sólida formación teórica y, sobre todo, desde la experiencia adquirida en el desempeño profesional. Este segundo aprendizaje comienza con la realización de prácticas formativas adecuadamente tutorizadas; reconocer el valor de las mismas debe incluir tanto la ordenación y regulación de su contenido como el reconocimiento profesional a los/as tutores/as que desarrollan esta esencial función.
La composición del conocimiento de cualquier profesional se construye desde una sólida formación teórica y, sobre todo, desde la experiencia adquirida en el desempeño profesional. Este segundo aprendizaje comienza con la realización de prácticas formativas adecuadamente tutorizadas; reconocer el valor de las mismas debe incluir tanto la ordenación y regulación de su contenido como el reconocimiento profesional a los/as tutores/as que desarrollan esta esencial función.
Los marcos teóricos son fundamentales para orientar la acción en el ámbito de los servicios sociales. Los estudios académicos forman a futuros profesionales y los nutren de fundamentación teórica, ahora bien, lo que realmente permite formar buenos profesionales desde un enfoque integral es la aplicación de los marcos conceptuales en contextos reales, eso se consigue a través del aprendizaje por la práctica.
Este aprendizaje situado, que vincula el saber con el hacer, fomenta competencias fundamentales como la iniciativa, la creatividad, el pensamiento crítico o la capacidad de afrontar situaciones complejas. El contexto de prácticas facilita una transferencia del conocimiento en cascada, que enriquece y fortalece una formación verdaderamente efectiva, duradera y transformadora.
Desde esta convicción, la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias está impulsando el desarrollo normativo necesario para poner en marcha una Red de Centros de Prácticas, con el objetivo de ofrecer las futuras personas profesionales del ámbito social espacios de aprendizaje en centros públicos que garanticen la calidad, la orientación y el compromiso con el modelo asturiano de servicios sociales.
Dentro de este marco, especial mención merecen las acciones específicas que la Consejería está ordenando con destino a personas en riesgo de exclusión social. El conjunto de las mismas se origina fruto del Convenio que este mismo año han firmado, a tres bandas, el Servicio Público de Empleo del Principado de Asturias, (SEPEPA), el Organismo Autónomo Establecimientos Residenciales para Personas Mayores de Asturias (ERA) y la propia Consejería.
Además, el contexto actual de transformación del sistema de cuidados en Asturias, impulsado por la Estrategia CuidAs, exige que los nuevos perfiles profesionales se formen ya desde sus primeros pasos en el modelo de Cuidados Centrado en la Persona. En este sentido, es fundamental que los programas de prácticas incorporen los principios, valores y metodologías de la Estrategia, como parte troncal del proceso formativo. La sensibilización hacia este modelo debe ser prioritaria si queremos que el cambio de paradigma cale en la cultura profesional de los servicios sociales.
Comenzando a trabajar en esta línea la Consejería ha organizado, en colaboración con la Consejería de Educación, desde marzo hasta finales de mayo un primer proceso formativo sobre Estrategia CuidAs para profesorado de Formación Profesional que imparten formación en Ciclos Formativos de Grado Medio y Grado Superior de Asturias dentro de las Familias Profesionales Sanitaria y Sociosanitaria.
En definitiva, si queremos contar con profesionales con preparación para afrontar los desafíos actuales y futuros del sistema asturiano de servicios sociales, es imprescindible cuidar, promover y sistematizar las prácticas formativas en todos los centros, servicios y departamentos implicados. Esto requiere una implicación activa y coordinada entre el sistema educativo, el sistema de servicios sociales y el conjunto de profesionales que los integran. Solo así lograremos que quienes hoy se forman puedan mañana poner su conocimiento al servicio de las personas, con competencias sólidas, compromiso ético y vocación transformadora.
