Entrevista a Javier Yanguas
N° 33. Primer. Año 2026

Autoría:
- Javier Yanguas. Doctor en psicología experto en envejecimiento y cuidados.
Javier Yanguas, doctor en psicología experto en envejecimiento y cuidados, participó recientemente en el foro sobre “Soledad no Deseada” celebrado en Oviedo el 4 de noviembre, organizado por CECOEC en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Este encuentro, fruto de la colaboración público-privada, busca impulsar soluciones innovadoras para los cuidados y el envejecimiento activo.
Javier, enhorabuena por su ponencia en el foro sobre “Soledad no Deseada”.
Su intervención ha generado un gran interés y, por este motivo, nos gustaría plantearle algunas preguntas sobre este tema tan relevante y tan de actualidad.
- ¿Cree que el sentimiento de Soledad es propio de una etapa concreta de la vida como es el envejecimiento?
No, la soledad forma parte de la condición humana y puede aparecer en cualquier etapa de la vida. Lo que cambia son las circunstancias: en la infancia puede relacionarse con la falta de atención de amigos o con la separación de los padres; en la vejez, con transiciones como la jubilación o la pérdida de personas y roles. La soledad se manifiesta con matices diferentes a lo largo de toda la vida.
- ¿Qué opina sobre la consideración de la soledad como una enfermedad? ¿Está de acuerdo con este planteamiento?
No, estoy radicalmente en contra. La soledad, como la tristeza, es parte de la condición humana. Convertirla en un problema de salud es un error. No es una epidemia ni una guerra, y no deberíamos usar términos bélicos para describirla. Debemos aceptar que la soledad forma parte de la vida y aprender a afrontarla.
- La soledad no deseada está en la cresta de la ola, ¿Al focalizar tan fuertemente el tema corremos riesgos de banalizarlo vanalizarlo?
Sí. Vivimos en una época marcada por la “dictadura de la felicidad”, donde parece que la plenitud es siempre alcanzable. Esto nos lleva a trivializar el sufrimiento y, con ello, la soledad. Pero la soledad es mucho más que la discrepancia entre lo que esperamos y lo que tenemos: implica emociones, distintas necesidades sociales, percepción de aislamiento, sentimientos de vacío, abandono, exclusión, tristeza, e incluso está asociada a cuestiones existenciales como la falta de propósito o la pérdida de significado de la vida.
- ¿Considera que la sociedad avanzó hacia el individualismo realmente?
Sin duda. Cada vez somos más individualistas y menos comunitarios. Autores como Zygmunt Bauman, Richard Sennett o Byung Chul Han han alertado sobre ello. Este cambio es uno de los factores que explican la soledad.
- ¿Cree que la persona en sí misma, en el desarrollo de su proyecto vital, puede ser proactiva en relación con la prevención de situaciones de Soledad?
Sí, en parte. La soledad es inevitable, como la tristeza, pero podemos aprender a vivir con ella. En su dimensión social, podemos cuidar nuestras relaciones, implicarnos en ellas y adoptar una mirada proactiva. Sabemos que hay factores predisponentes, como tener una red social limitada que de alguna forma podemos controlar, y factores precipitantes, como las transiciones y las pérdidas (que no son panificables). Algunas transiciones son previsibles —la jubilación, la marcha de los hijos— y podemos prepararnos para ellas.
- ¿Cómo ha incluido el cambio en ciertos valores sociales en la aparición de situaciones de soledad?Pongamos como ejemplo un cambio en la forma de relacionarnos en la comunidad, el fenómeno migratorio del ámbito rural al urbano...
Nos dirigimos hacia sociedades más solitarias. Cambios en el uso del tiempo, en los modos de relacionarnos y comunicarnos (nos ponemos al día con los amigos pero cada vez compartimos menos tiempo de vida con ellos), el ocio digital (televisión, plataformas, videojuegos.,etc. Hay fenómenos, como las migraciones que son muy solitarios porque abandonas a tu familia y amigos, vas a un lugar con normas y cultura diferentes, etc. Nos estamos volviendo cada vez en ese sentido, más solitarios y cada vez menos comunitarios. Me preocupan mucho los cambios en el uso del tiempo, porque transforman lo que somos, el “alma” de nuestra sociedad.
- Asistimos desde hace unos años en servicios sociales a un aumento de programas intergeneracionales en centros sociales de personas mayores y en otros ámbitos, ¿Este enfoque de la intergeneracionalidad puede aportar soluciones para paliar el tema de la soledad no deseada?
Soy crítico con este enfoque. Las relaciones intergeneracionales, por naturaleza, son relaciones de desigualdad porque las necesidades varían según el momento del ciclo vital. Un joven de 17 años busca compartir tiempo con su grupo, no con sus abuelos. Del mismo modo, las personas mayores tampoco desean pasar todo el día rodeadas de jóvenes ruidosos.
Aun así, estas relaciones pueden ser valiosas en determinados contextos y aportar beneficios puntuales, pero debemos ser realistas: no son la solución definitiva al problema de la soledad, ni para unos ni para otros. Y creo que es importante fomentar las relaciones entre generaciones, compartiendo proyectos, retos y desafíos.
- Asistimos igualmente a avances tecnológicos muy importantes, la inteligencia artificial nos está demostrando que puede ser de gran ayuda en muchos aspectos de la vida, también en las situaciones relacionadas con la soledad, para que así sea ¿hay algún tema clave tanto en el diseño como en la aplicación de cualquier herramienta tecnológica?
Soy escéptico. Las redes sociales han aumentado las posibilidades de contacto, pero también la soledad. Se vende la conexión, pero no se fomenta ni la conversación ni el compartir la vida. Lo vimos en la pandemia: podíamos comunicarnos, pero dejamos de hacerlo. Necesitamos un planteamiento ético y mucho más profundo, no cualquier herramienta tecnológica sirve.
- Para finalizar ¿Se pueden enunciar temas clave que aporten soluciones al tema de la Soledad no deseada?
No hay soluciones definitivas, porque la soledad forma parte de la vida. Pero sí podemos:
- Empoderar a las personas para gestionar la soledad y sus emociones.
- Generar lazos comunitarios, invertir en proyectos, lugares de encuentro, inversión en profesionales que dinamicen la vida social, en generar arquitectura social no física. La comunidad por sí sola no lo va a hacer
- Construir una sociedad más sensible con la soledad y las relaciones, porque este fenómeno está transformando nuestra “alma moral”.
- Una última pregunta ¿Puede recomendarnos alguna o algunas lecturas clave para profundizar en este tema?
Hay distintos libros que han salido sobre la soledad, uno bastante interesante “El siglo de la soledad”, de Noreena Hertz, es muy interesante. Yo he escrito un libro que aborda el cuidado y que tiene que ver con la soledad “Cuando los volcanes envejecen” (Plataforma Editorial, 2025). Y, como diría Francisco Umbral, “he venido a hablar de mi libro”.
Y en literatura, recomiendo a Teodor Kalyfatides, que aborda la soledad de forma magistral.
Gracias por su tiempo y enhorabuena una vez más por su reconocida ponencia impartida en el Foro CECOEC recientemente.
