N° 27. 1. Año 2023



26 de enero de 2023
    1. Introducción

Hablar de Trabajo Social es hablar de conquistas sociales y del desarrollo del Sistema Público de Servicios Sociales. Para entender lo anterior, tenemos que hacer un breve recorrido por diferentes momentos, centrándonos en el desarrollo de la profesión en España, pero también más allá de nuestras fronteras y acercándonos a nuestros orígenes en Asturias.

Comenzamos este recorrido con el inicio de la profesión fuera de nuestro país. A pesar de otros referentes históricos como las figuras de Juan Luis Vives, San Vicente de Paul, Jane Adams y el Movimiento Settlement o la Charity Organization Society -COS- a finales del siglo XIX, podemos considerar que es en 1917, con la publicación de “Social Diagnosis” de Mary E. Richmond, cuando nace oficialmente nuestra profesión. Así surgieron los primeros estudios del llamado Trabajo Social de Casos. A partir del año 1930 nace el Trabajo Social de Grupos, cuya exponente es Gisela Konopka. Paralelamente, se desarrolla el Trabajo Social Comunitario, para motivar que las propias personas participen en la resolución de sus conflictos, siendo Marco Marchioni nuestro referente (Consejo General del Trabajo Social, 2008).

Uno de los principales órganos mundiales que regulan la profesión, es la Federación Internacional de Trabajadores Sociales -FITS-, fundada en París en 1928 y que resurgió en Múnich en 1956. Por su parte, la Federación Internacional de Escuelas de Trabajo Social -IASSW- engloba a instituciones de formación y apoyo al Trabajo social.

Hecho este acercamiento al tejido internacional, haremos mención a nuestro contexto estatal, para partir de las enseñanzas iniciadas en las antiguas escuelas de “Asistencia Social”. La primera surge en Barcelona en 1932. Tras esto, entre 1958 y 1968, el Trabajo Social en España vive una etapa de expansión y desarrollo (Calvillo, 2013). En 1962 se crea una Comisión integrada por representantes de los Ministerios de Asuntos Exteriores, Justicia, Gobernación, Educación Nacional y Trabajo, la Secretaría General del Movimiento y la Comisión Episcopal de Asistencia y Caridad, mediante la Orden Ministerial de 22 de febrero para la reglamentación y el reconocimiento de la profesión de Trabajo Social -asistente social-. En 1964, se aprueba un plan de estudios de las enseñanzas del asistente social. En el año 1965, se publica una normativa sobre el reconocimiento de las escuelas no oficiales. En 1966, se reconoce el título de asistente social, se le incluye en el nivel técnico de grado medio. En 1967, se crea la primera escuela oficial de trabajo social en Madrid. Se empieza a reconceptualizar la profesión y surge el termino de Trabajo Social, en lugar de servicio o asistencia social que era el que se venía utilizando. En 1964 hay más de una treintena de escuelas en España y ya en 1970 la cifra ascendía a 42.

Será también en 1967 cuando diferentes Asociaciones provinciales de asistentes sociales, promovieron la creación de la Federación española de asociación de asistentes sociales -FEDAAS-, origen del actual Consejo General del Trabajo Social de España. En 1965 se creó en Asturias la Asociación Profesional de Asistentes Sociales[1]. La Federación fue la encargada de organizar el primer Congreso de Trabajo Social que tuvo lugar en Barcelona, en 1968, donde se marcaron dos objetivos fundamentales para la profesión: conseguir el reconocimiento como titulación universitaria y dar el paso para convertir las asociaciones de profesionales en Colegios Profesionales. 

Desde 1977 hasta 1983, comenzó todo un trabajo de reconceptualización que coincidió en el tiempo con la época de la transición española en la que, al igual que en el país, nuestra guía fueron tres ideas principales: democracia, libertad y bienestar social. El Trabajo Social fue pionero en poner a la persona en el centro de las políticas sociales (Consejo General del Trabajo Social, 2008). Con la instauración de la monarquía y la conquista de la democracia, se produjo todo un desarrollo de la legislación social sin precedentes que situó a las y los profesionales del Trabajo Social en el epicentro del Bienestar Social y del desarrollo del Sistema Público de Servicios Sociales (Girela, 2017). Concretamente, la FEDAAS intervino, con la colaboración del Senador Martín-Retortillo Baquer, en el proceso de debate y aprobación de la Constitución Española de 1978, logrando la eliminación de la beneficencia púbica de nuestro marco constitucional, propiciando así la creación de los servicios sociales en España. Además, en esta época, se creó el 0,5% como marco de cooperación entre el Estado y las ONG; se impulsó el salto cualitativo de lo que eran las ayudas del Fondo Nacional de Asistencia Social a las pensiones no contributivas incluidas en la Seguridad Social; la profesión asumió un papel fundamental desde las Direcciones Generales del Estado[2], así como en las comunidades autónomas y departamentos de los servicios sociales en los Ayuntamientos; se participó activamente en la primera ley que se elaboró en España sobre servicios sociales en 1986 en el País Vasco, lo que permitió elaborar doce leyes de servicios sociales en las comunidades autónomas y, además, se promovió la creación en 1987 del Plan Nacional Concertado de Prestaciones Básicas de Servicios Sociales (Las Heras, 2019). Sin duda, la década de los 80 fue la década del desarrollo del Trabajo Social y de la creación del sistema público de Servicios Sociales (Consejo General del Trabajo Social, 2008).

También a nivel formativo fue un momento a destacar. En 1981 se publica el Real Decreto 1850/198, de 20 de agosto, sobre incorporación a la Universidad de los estudios de Asistentes Sociales como Escuelas Universitarias de Trabajo Social.

A continuación, en 1982, se publica la ley 10/1982, de 13 de abril, de creación de los Colegios Oficiales de Asistentes Sociales. En Asturias, el 1 de octubre se constituyó oficialmente el Colegio Oficial de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales de Asturias. Una corporación de derecho público, que pasa a ser el órgano representativo de la profesión en nuestra Comunidad Autónoma encargado de la ordenación del ejercicio profesional. Vela por el prestigio y la buena praxis en los diferentes ámbitos de intervención y contribuye al fortalecimiento y desarrollo del Trabajo Social a través de la formación continua y la defensa de los derechos fundamentales de la ciudadanía. En la actualidad integran este Colegio Profesional más de mil profesionales del Trabajo Social, quienes celebraron el pasado año 2022 su 40 aniversario.

Tras esto, el Trabajo Social va a tener su expresión mayoritaria en la función pública. Hablar de Trabajo Social en España en este momento implica destacar su vinculación con la trayectoria del Sistema Público de Servicios Sociales propiciando el paso de la Asistencia Social a los Servicios Sociales de Bienestar (Consejo General del Trabajo Social, 2008). Un cambio que se produce con la democratización de los ayuntamientos que permite un incremento de la responsabilidad pública municipal en materia de acción social, lo que se traducirá en una importante presencia de profesionales del Trabajo Social que desde instancias de gestión, dirección y técnicas van a protagonizar la implantación de programas sociales en términos de derechos sociales universales, que hasta entonces habían sido discrecionales. En definitiva, los servicios sociales y, el papel que las y los trabajadores sociales jugamos en los mismos, constituyen junto con la Sanidad, la Educación, la Vivienda, la Protección del Empleo y la Seguridad Social, uno de los seis Sistemas Públicos de Protección Social. No obstante, por su naturaleza histórica y al tratarse de atenciones sociales básicas, es el sistema más joven y menos desarrollado en el ámbito del Bienestar Social en España (Gírela, 2017).

El último gran cambio a nivel formativo ocurre en 2010, con la publicación del Real Decreto 861/2010, de 2 de julio, que estableció en España la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales dotando al sistema educativo de nuevos mecanismos para la implantación de los nuevos títulos de Grado, Master y Doctor. Esta reforma convirtió las antiguas Diplomaturas y Licenciaturas en estudios de Grado. Por tanto, en el nuevo sistema de titulaciones, se incluye el Grado en Trabajo Social (Consejo General del Trabajo Social, 2019).

Tras este recorrido del desarrollo de la profesión en España, a continuación, merece la pena hacer referencia a la trayectoria del Trabajo Social en Asturias. Para ello destacamos la figura de José López-Muñiz, Presidente de la Diputación Provincial de Asturias desde 1957 hasta 1970, la persona que propició el impulso de la asistencia social en nuestra Comunidad Autónoma, tanto en el ámbito académico como en el profesional. Posibilitó la creación del primer servicio de asistencia social que comenzó el 2 de enero de 1960 con la contratación de María Asunción Martínez -que provenía de la Escuela de Asistencia Social de Barcelona- en el Hospital Provincial de Oviedo. Tras la marcha de Mª Asunción a Estados Unidos, en 1963, para formarse profesionalmente y analizar la situación académica en dicho país, se celebró el primer concurso-oposición para cubrir la plaza de Asistente Social en el Departamento de Asistencia Social del Hospital General de Asturias. Esta plaza fue aprobada por Mª Jesús Chico quien, posteriormente, ocuparía el puesto de Jefa de Departamento. Más tarde, en 1969, se crearían 7 nuevas plazas (Saavedra, 2005). En esta misma década se fueron creando también, en otros Centros dependientes de la Diputación Provincial, Departamentos de Asistencia Social: infancia, psiquiatría… así como la Escuela de Asistentes Sociales de Oviedo -año 1965-, que han sido referentes a nivel estatal.

En los años sesenta en el movimiento asociativo, especialmente el relacionado con la discapacidad, y en el ámbito empresarial -ENSIDESA, HUNOSA…- se contrataron Asistentes Sociales para llevar a cabo funciones de análisis de la realidad y de intervención social. Década en el que continuó el desarrollo de creación de Departamentos y Servicios de Asistencia Social: la Junta Provincial y Municipales -Gijón y Oviedo- de Protección de Menores y de la Mujer, dependientes del Ministerio de Justicia; el Servicio de Bienestar Social de la Delegación Provincial de Oviedo, dependiente del Ministerio de Gobernación; así como el Departamento de Asistencia Social del Ayuntamiento de Oviedo, etc.

Todo ello sin olvidar, como apunta Saavedra (2005), la acción social de la Iglesia Católica Romana que fue significativa a partir de la Ayuda Social Americana -ASA- que gestionó Cáritas desde 1955. A raíz de esta ayuda se produjo un desarrollo fundamental de la organización de Cáritas que motivó la formación de profesionales[3] así como la necesidad de un Estudio Sociológico dentro del Plan Nacional de Promoción, Asistencia Social y Beneficencia de la Iglesia -1961-64- y que, posteriormente, se denominaría Plan CCB o de Comunicación Cristiana de Bienes. Este estudio propició, con el apoyo de Marco Marchioni[4], una actuación planificada y técnica y, por tanto, el desarrollo de la profesión de asistente social que pretendía ir más allá de la acción puntual y asistencial, impulsando una acción social que promoviera el desarrollo comunitario.

    1. Ámbitos y especialidades de actuación vinculadas con el bienestar social

Comenzamos con la definición global del Trabajo Social que pone de relieve el compromiso de la profesión con la justicia social y los derechos humanos. La misma se apoya en los principios aprobados por la FITS en 1994 en base a la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Por tanto: “El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar” (FITS, 2022).

La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA, 2005), en el Libro Blanco del Título de Trabajo Social, indica que las y los profesionales del Trabajo Social son profesionales de la acción social que tienen una comprensión amplia de las estructuras y procesos sociales, el cambio social y del comportamiento humano, que les capacita para: “intervenir en las situaciones -problemas- sociales -de malestar- que viven individuos, familias, grupos, organizaciones y comunidades, asistiendo, manejando conflictos y ejerciendo mediación; participar en la formulación de las Políticas Sociales y contribuir a la ciudadanía activa mediante el empoderamiento y la garantía de los derechos sociales. Todo ello con el fin último de contribuir junto con otros profesionales de la acción social a: la integración social de personas, familias, grupos, organizaciones y comunidades; la constitución de una sociedad cohesionada y el desarrollo de la calidad de vida y del bienestar social” (ANECA, 2005, pg. 111). 

Por lo anterior, Cebolla (2022, pg.28) destaca las palabras de Natividad de la Red, referente del Trabajo Social, al indicar que “el Trabajo social tiene las alas tan grandes que no cabe en ningún nido”. Está presente en todos los ámbitos. La intervención profesional es tan amplia que es lo que hace tan complejo reducir la identidad de una trabajadora social a una imagen.

La ANECA (2005) ha tratado de aglutinar estos múltiples ámbitos de intervención que tratamos de recoger a continuación:

  • Servicios sociales. Servicios sociales de atención social básica y primaria; Servicios de atención permanente para atender emergencias sociales; Servicios de ayuda y atención domiciliaria. Recordemos que la ciudadanía accede al Sistema Público de Servicios Sociales a través de las Unidades de Trabajo Social (UTS), que representan el nivel básico de actuación que interviene de manera directa e integral sobre un territorio poblacional previamente definido y donde el o la profesional de referencia es el o la trabajadora social. En este nivel de intervención es donde se gestionan las cinco prestaciones básicas del Plan Concertado (Consejo General del Trabajo Social, 2008. 
  • Servicios sociales especializados (atención por colectivos). Servicios de atención a personas sin hogar; personas mayores; infancia y familia; mujer; personas con discapacidad; inmigrantes y refugiados.
  • Salud. Centros de salud o servicios de atención primaria de salud; Servicios de atención socio-sanitaria domiciliaria a enfermos con patologías crónicas y terminales; Hospitales generales. Maternales. Hospitales infantiles; Centros socio-sanitarios: atención socio-sanitaria a pacientes crónicos y terminales; unidades de cuidados paliativos; Servicios de salud mental: servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento infantil y de adultos; hospital de día; centros de día; pisos protegidos; inserción socio-laboral; unidades de tratamiento de pacientes en fase aguda; centros residenciales para pacientes crónicos; asociacionismo de personas afectadas, de familiares y otros grupos; servicios de atención a personas con demencias y trastornos neurológicos degenerativos; Servicios de atención a las drogodependencias. Además, existe un amplio abanico de asociaciones y organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan con las personas que sufren enfermedades diversas y sus familias, enfermedades que afectan los vínculos sociales y la calidad de vida de las personas: cuidadores de enfermos con alzhéimer y otras demencias, enfermos de cáncer, afectados por procesos de trasplante, SIDA, etcétera.
  • Educación.
    • Educación reglada. Servicios de asesoramiento psico-pedagógico y social a los equipos de los centros escolares e institutos de enseñanza secundaria; mediación escolar y familiar; centros de educación especial para alumnos con necesidades especiales; asociacionismo en el ámbito escolar; detección y tratamiento del absentismo escolar.
    • Educación no reglada. Escuelas-taller y otras iniciativas orientadas a compensar déficits socio-educativos; servicios de atención a primera infancia, especialmente con familias que requieran soporte psico-social.
  • Justicia. Justicia juvenil: servicios técnicos de asesoramiento psico-social al juez; mediación con la víctima; programas de seguimiento de medidas en medio abierto; centros de internamiento de menores infractores; mediación familiar; inserción socio-laboral; Juzgados: servicios de asesoramiento técnico a los jueces; mediación familiar; programas de seguimiento de medidas penales alternativas a la prisión; atención a la víctima; Instituciones penitenciarias: comisiones de asistencia social penitenciaria; programas específicos de tratamiento de determinados delitos, drogodependencias, agresiones sexuales, etc.; programas de atención materno-infantil para reclusas con hijas/os en la prisión; seguimiento y control de presas/os en libertad condicional; servicios de reinserción socio-laboral.
  • Empresa.
  • Vivienda. Programas de promoción, estudio y adjudicación de viviendas de promoción pública; programas de apoyo e intervención socio comunitaria con familias adjudicatarias de vivienda pública; información, orientación y asesoramiento en recursos y servicios en materia de vivienda; asesoramiento y mediación en situaciones de riesgo de exclusión residencia; dinamización comunitaria de barrios de nueva construcción o en proceso de remodelación; planificación urbana.
  • Tercer sector. Ámbito en expansión integrado por organizaciones y entidades sin ánimo de lucro que trabajan contra la exclusión social con programas preventivos, asistenciales, formativos, de inserción social y laboral a nivel local, desarrollando en muchos casos también programas de cooperación internacional.
  • Formación y asesoramiento técnico.
  • Nuevos ámbitos de intervención de las/os trabajadoras/es sociales. Planificación estratégica de servicios de bienestar. Análisis y desarrollo organizacional. Asesoramiento en la dirección de políticas de bienestar social. Marketing social. Comunicación e imagen en relación con temas sociales. Atención a situaciones de catástrofes y/o de emergencias. Defensa de los derechos humanos. Cooperación y solidaridad internacional (proyectos de desarrollo). Prevención de riesgos laborales. Mediación familiar. Terapia familiar. Counseling. Mediación comunitaria. Peritaje social. Gestión y dirección de servicios y equipamientos sociales. 

En definitiva, como profesionales del Trabajo Social desarrollamos un trabajo individualizado, grupal, familiar y/o comunitario; un trabajo fundamental, basado en el compromiso ético y la deontología, cuyos resultados son capaces de movilizar a las personas que participan (comunidad, pueblo, empresa, hospital…) para que todo el mundo se sienta parte de la comunidad y participe en el bienestar social (Consejo General del Trabajo Social, 2008).

    1. Compromiso de participación en el Think Tank Socialasturias

Consideramos fundamental el desarrollo, por parte de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, de estos espacios de generación de conocimiento y promoción de nuevos servicios, metodologías y herramientas de intervención.

Conjuntamente con otras disciplinas, pondremos a disposición el conocimiento y la producción científica generada por las y los profesionales del Trabajo Social, con el convencimiento de que la riqueza del intercambio multidisciplinar que se va a generar, contribuirá al crecimiento profesional y a la mejora del sistema público asturiano de servicios sociales y, por tanto, de la atención a la ciudadanía.

    1. Referencias

AGENCIA NACIONAL DE EVALUACIÓN DE LA CALIDAD Y ACREDITACIÓN (2005): Libro Blanco. Título de Grado En Trabajo Social. Madrid: ANECA.

CALVILLO, J.M. (2013): “Inicios del Trabajo Social en España”. Disponible en: https://www.trabajo-social.es/2013/03/inicios-del-trabajo-social-en-espana.html#:~:text=En%201932%20en%20Barcelona%20se,comit%C3%A9%20feminista%20de%20reformas%20sociales [Consultado el 09 de diciembre de 2022].

CEBOLLA, O. (2022): “Identidad profesional”. Profesiones, 200, 28-29.

CONSEJO GENERAL DEL TRABAJO SOCIAL (2008): “El Trabajo Social en España”. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=ydGq1oV_9QI [Consultado el 9 de enero de 2023].

CONSEJO GENERAL DEL TRABAJO SOCIAL (2019): “El Espacio Europeo de Educación Superior y el Grado en Trabajo Social”. Disponible en: https://www.cgtrabajosocial.es/formacion_grado [Consultado el 10 de enero de 2023].

FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE TRABAJO SOCIAL (2022): “Definición Global del Trabajo Social”. Disponible en: https://www.ifsw.org/what-is-social-work/global-definition-of-social-work/definicion-global-del-trabajo-social/ [Consultado el 21 de diciembre de 2022].

GIRELA, BLANCA. (2017): “El Trabajo Social y los Servicios Sociales en España: el precio del neoliberalismo”. ReiDoCrea, 6, 95-104.

SAAVEDRA, NURIA. (2005): Las acciones benéfico-asistenciales de las entidades públicas y civiles en Oviedo (1937-77). Oviedo: Universidad de Oviedo.

 

[1] Germen del actual Colegio Oficial de Trabajo Social, en 1978 adoptará el nombre de Asociación Asturiana de Asistentes Sociales, APASA. Al igual que la FEDAAS, inicialmente fue presidida por Paz Fernández Felgueroso (Saavedra, 2005).

[2] Patrocinio Las Heras, una de las referentes del Trabajo Social en España en la actualidad, ocupó la Dirección General de Acción Social de los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Asuntos Sociales de 1983 a 1990.

[3] En 1959, la Iglesia crea la Escuela de Asistentes Sociales en Gijón (Saavedra, 2005).

[4] Referente del Trabajo Social Comunitario, como hemos comentado al inicio de la introducción.