N° 29. Primero. Año 2024



26 de enero de 2024

Autoría: David Fernández Mejuto

Contacto: UO263729@uniovi.es

Maestro de Educación Primaria. Máster Universitario en Investigación e Innovación en Educación Infantil y Primaria. Doctorando en el Programa Interuniversitario de Doctorado “Equidad e Innovación en Educación”. Facultad de Formación del Profesorado y Educación. Edificio Norte. C/Aniceto Sela, s/n, 33005 Oviedo, Asturias.

Susana Agudo Prado

Contacto: agudosusana@uniovi.es

Maestra de Educación Primaria, licenciada en Pedagogía y Doctora en Ciencias de la Educación. Investigadora y Profesora del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo. Facultad de Formación del Profesorado y Educación. Edificio Norte. C/Aniceto Sela, s/n, 33005 Oviedo, Asturias.

Agradecimientos

Al personal técnico, monitores y trabajadores de los CSPM de La Felguera, Sama, La Pola (Lena), Morea (Aller), La Pola (Laviana), Turón y Mieres del Camín, a los CPR de Les Arriondes (Parres) y La Pola (Lena). A los Servicios Sociales de El Franco, Tapia, Lena y Avilés. A las asociaciones Axuntase – Cooperativa de Cohousing y Les Filanderes (Sama). A las bibliotecas públicas de Ciudad Naranco y Carreño. A la Cruz Roja de Asturias, la SECOT, la Fundación Patronato de San José (La Felguera), PUMUO y al Ayuntamiento de Peñamellera Baja. A todas las personas mayores de 60 años del Principado de Asturias participantes en el estudio.

Una investigación que cuenta con la colaboración de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Gobierno del Principado de Asturias.

Resumen

En el año 2023 se lleva a cabo en el Principado de Asturias una investigación de carácter cuantitativo sobre las personas mayores, “la soledad no deseada” y los beneficios de los programas intergeneracionales (con niños/as de Educación Primaria) con la colaboración de los Centros Sociales de Personas Mayores de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Gobierno del Principado de Asturias, así como con diversas instituciones, organizaciones y asociaciones del mismo ámbito territorial.

Este estudio contribuye de manera significativa a afrontar uno de los retos sociales más importantes del siglo XXI: la soledad no deseada en las personas mayores, teniendo como referentes la Agenda 2030 (Objetivo de Desarrollo Sostenible nº 4), el libro verde sobre el envejecimiento de la Comisión Europea (cuyo lema es “Fomentar la solidaridad y la responsabilidad entre generaciones”) y el eje 2 de ESTRENA (Estrategia de Envejecimiento Activo del Principado de Asturias), que hace referencia a la incorporación del envejecimiento activo en materiales curriculares de Educación Primaria y Educación Secundaria con el fin de enseñar para vivir plenamente en cualquiera de las etapas de la vida.

El estudio da respuesta a la soledad no deseada impulsando la innovación socioeducativa sustentada en una investigación rigurosa, contando con una muestra representativa del tramo poblacional a estudiar, 395 personas mayores de 60 años del Principado de Asturias, y al protagonismo de las mismas en el diseño de una sociedad para todas las edades.

Se concluye con un decálogo que invita a realizar buenas prácticas en materia de intergeneracionalidad que se pueden generar desde dentro de la institución escolar o desde fuera de ella, a través de entidades del tercer sector, ya que existe una omisión de los programas intergeneracionales en las acciones en la lucha contra dependencia, el aislamiento y la participación sociales de las personas mayores.

Palabras clave: Intergeneracionalidad, Escuela, Personas mayores, Soledad no deseada.

1. Introducción

La soledad no deseada también conocida como “la pandemia del siglo XXI” es uno de los mayores retos que afronta la sociedad del presente, especialmente en los países con mayores cuotas de esperanza de vida. La soledad hace referencia a una gran cantidad de situaciones que pueden acontecer a lo largo de la vida de una persona, y no siempre tiene una connotación negativa (soledad que produce dolor o sufrimiento) porque puede ser tiempo de intimidad o de soledad elegida. Weiss (1983) define la soledad como un “fenómeno natural, un sentimiento que puede surgir en ciertos momentos de la vida y que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su género, edad u otra característica sociodemográfica”.

Por ello, nos referimos a esta cuestión como soledad en las personas mayores y no soledad de las personas mayores, ya que, aunque haya mayor prevalencia de sufrirla en este colectivo poblacional, no es exclusiva del mismo. Goikoetxea (2020) señala que “la soledad no deseada es una experiencia que se percibe como impuesta y comporta un sentimiento desagradable o de insatisfacción percibida por la propia persona como vivencia subjetiva negativa, al existir discrepancia entre las relaciones sociales deseadas y las relaciones reales”. Esta situación tiene consecuencias negativas para las personas que la viven y, la sociedad que en cierta manera puede generarla.

En la misma línea, Rubio (2007) la define como “una condición de malestar emocional que surge cuando una persona se siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o para lograr intimidad emocional” que produce sufrimiento, desolación, insatisfacción, entre otros. En este punto sería conveniente abrir un proceso de reflexión sobre el papel que cada persona desempeña en la sociedad, y si las relaciones establecidas pueden desencadenar situaciones de soledad no deseada en las personas mayores de 65 años.

Weiss (1983) aborda dos tipos de soledad: la soledad del aislamiento emocional y la soledad del aislamiento social. La primera de ellas, la del aislamiento emocional, deriva de la Teoría del Apego de Bowlby, y es “la respuesta subjetiva a la falta de una figura generalizada de apego, lo que solamente se experimenta a partir de la adolescencia” (Weiss, 1983), y tiene como características comunes la ansiedad y el miedo a sentirse abandonado. Por otra parte, la soledad del aislamiento social viene acompañada por el aburrimiento y la sensación constante de sentirse excluido de la sociedad, la marginalidad. En este punto, y en una tendencia de individualización social, los centros educativos pueden presentarse como recursos y herramientas en la brecha entre generaciones. En un proyecto de escuela inclusiva todas las personas son necesarias y se necesitan unas de otras para afrontar los desafíos actuales, tal y como señala el Libro Verde sobre el Envejecimiento (2021), siendo la cohesión intergeneracional uno de los mecanismos a llevar a cabo para que las personas mayores puedan seguir enriqueciendo y contribuyendo a la sociedad, un proyecto en común, con sus propias perspectivas. “Nadie educa a nadie; tampoco se educa solo y las personas se educan entre sí, mediatizados por el mundo” (Barreiro, 1973, pp-17-18).

Para Weiss (1983), estar socialmente integrado produce placer y gratificación, y es que las personas, como seres sociales, necesitamos interaccionar con otras para lograr esta satisfacción, produciéndose un vacío en el caso contrario (incluso en los niños y las niñas).

“La soledad no significa únicamente estar sin compañía, significa también no ser comprendido, no ser reconocido. Los adultos piensan que un niño, puesto que es pequeño, tiene pensamientos pequeños, temores pequeños, miedos pequeños, dolores pequeños. Piensan que sus juegos son tonterías, que sus amigos no son importantes, que la televisión es una pérdida de tiempo, que las únicas cosas importantes para un niño son comer, dormir, ir a la escuela y hacer los deberes. En cambio, el niño vive experiencias valiosas, importantes, significativas, como no volverá a vivir el resto de su vida (Tonucci, 1994, p. 106).

¿Se presentan los programas intergeneracionales como herramientas en contra de la soledad no deseada? ¿Como recursos socioeducativos en la lucha contra la dependencia en las personas mayores?; ¿Favorecen la calidad de vida de las personas?

Varios estudios han puesto de relieve que los programas intergeneracionales son una medida eficaz en una sociedad cada vez más fragmentada por la edad, ofreciendo oportunidades de cooperación intergeneracional (Lambert, Dellman-Jenkins y Fruit, 1990; Mac Callum et al., 2006) y con un impacto positivo en la calidad de vida de las personas que participan en ellos. En este sentido, las personas mayores que participaron en un programa intergeneracional de aprendizaje en centros educativos afirmaron que el contacto con los niños y las niñas les hacia sentirse mejor, se sentían más útiles y había aumentado su autoestima (Newman y Larimer, 1995).

Tabla 1. Efectos de la soledad no deseada sobre la esperanza de vida y la independencia.

(Fuente: elaboración propia, tomando las aportaciones de Yanguas et al, 2018).

ESTUDIO

HALLAZGO

“Loneliness and nursing home admission among rural older adults”. Russell et al., 1997.

Incrementa la tasa de institucionalización.

“Social isolation, loneliness, and all-cause mortality in older men and women” y “Loneliness, health, and mortality in old age: A national longitudinal study”. Steptoe et al., 2013; Luo et al., 2012

Eleva la mortalidad.

El sentimiento de soledad no deseada reduce la esperanza de vida y su calidad. Teniendo en cuenta la realidad y las previsiones demográficas de las próximas décadas (según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística en España, las personas mayores de 65 años serán el 39% de la población total en el año 2060) es necesario desarrollar actuaciones para dar respuesta a esta cuestión.

Actualmente, en España viven más de nueve millones de personas mayores de sesenta y cinco años. Casi un tercio de los mayores de sesenta y cinco años es mayor de 80 años, y en las zonas rurales el 24,8% de las personas mayores superan esta edad. El Principado de Asturias es la Comunidad Autónoma de España más envejecida, con una media de edad de 49 años (Instituto Nacional de Estadística, 2022), y lo será de la Unión Europea a partir del año 2030 (Eurostat, 2022). Esto no es negativo. Se trata de un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad, es una conquista social que plantea nuevos retos. Se ha conseguido añadir años a la vida, ahora el desafío es dar más vida a los años.

Gráfico 1. Evolución de la población mayor en el Principado de Asturias.(Fuente: elaboración propia, tomando como referencia datos de INE y OBSERVASS).

Por ese motivo, la Comisión Europea otorgó el reconocimiento “Reference Site Asturias” a esta comunidad como un lugar de referencia en cuanto a labores de envejecimiento activo y saludable (Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, 2021). Las acciones que se desarrollen hoy en el Principado de Asturias referentes en esta materia serán aquellas que tendrán que llevar a la práctica la mayoría de los países europeos en un futuro no muy lejano.

2. Investigar para innovar: intergeneracionalidad

2.1. Objetivos

El objetivo principal del estudio es analizar las percepciones de las personas mayores de 60 años del Principado de Asturias sobre los nuevos retos sociales que se presentan en la actualidad y en las próximas décadas como la soledad no deseada y la forma en que desde los centros educativos o socioculturales se pudiera dar respuesta a esta cuestión a través de la intergeneracionalidad. Se concreta en varios específicos:

  • Analizar la participación de las personas mayores de 60 años del Principado de Asturias en actividades intergeneracionales.
  • Profundizar en el conocimiento de las relaciones sociales de las personas mayores de 60 años del Principado de Asturias en la vida cotidiana.
  • Valorar el interés de las personas mayores de 60 años del Principado de Asturias en colaborar con un centro educativo o sociocultural realizando actividades con niños y niñas.

2.2. Método

La investigación se enmarca dentro del paradigma cuantitativo mediante un estudio descriptivo. El muestreo fue por conveniencia centrando la investigación en el colectivo de personas mayores de 60 años del Principado de Asturias. Se estableció contacto con personas, organizaciones y ayuntamientos de diferentes puntos de la geografía asturiana para garantizar la diversidad y riqueza de la muestra. En el año 2022 se contabilizaron 272.704 personas mayores de 60 años en el Principado de Asturias (SADEI, 2022). Con un margen de error del 5% y un nivel de confianza del 95%, la muestra representativa a alcanzar está establecida en 385 personas.

2.2.1. Participantes

En la presente investigación han participado 395 personas mayores de 60 años del Principado de Asturias, superando así la muestra representativa de este colectivo establecida en 385 personas (SADEI, 2022). Sobre el total, destaca el amplio número de mujeres participantes (N=276, 69.9%) frente al de los hombres (N=119, 30.1%), debiéndose fundamentalmente a la feminización de la vejez. Las mujeres españolas presentan la esperanza de vida más alta de la Unión Europea (Eurostat, 2019).

Figura 1. Sexo de los participantes. (Fuente: elaboración propia).

Haciendo referencia a la edad de las personas encuestadas, hay cierto equilibrio entre los participantes de los diferentes colectivos etarios: menos de 65 años (N=94, 23.8%), entre 65 y 69 años (N=98, 24.8%), entre 70 y 74 años (N=72, 18.2%), entre 75 y 79 años (N=63, 15.9%) y más de 80 años (N=68, 17.2%).

Figura 2. Distribución de la muestra por edad. (Fuente: elaboración propia).


Siguiendo el estado civil, destaca ampliamente el colectivo de personas casadas (N=204, 51.6%) y el de viudas (N=128, 32.4%). En orden decreciente siguen las personas solteras (N=25, 6.3%), las divorciadas (N=20, 5.1%) y las parejas de hecho (N=7, 1.8%). Es reseñable la proporción de mujeres mayores viudas (N=118, 92.2%) y mayores de 80 años (N=54, 19.6%).

Figura 3. Distribución de la muestra por estado civil. (Fuente: elaboración propia).

En el ámbito académico destaca el peso de las personas con estudios primarios (N=158, 40%), seguido de los universitarios (N=75, 19%) y los estudios secundarios (N=65, 16.5%). Los porcentajes más bajos se hallan en las personas mayores que no cuentan con ningún estudio pero que saben leer y escribir (N=50, 12.7%), la Formación Profesional (N=41, 10.4%) y aquellos que no cuentan con estudios (N=6, 1.5%).

Figura 4. Distribución de la muestra según el nivel de estudios. (Fuente: elaboración propia).

A la hora de abordar la forma de convivencia, cerca de la mitad (N=189, 47.8%) viven acompañadas por su cónyuge o pareja, seguido de las personas que viven solas (N=120, 30.4%), dándose una diferenciación en la proporción de mujeres que viven solas (N=104, 37.7%), especialmente en las viudas octogenarias (N=78, 75%). Siguen las acompañadas por hijos (N=43, 10.9%), las acompañadas en residencia (N=23, 5.8%) y las acompañadas por familiares (N=20, 5.1%).

Figura 5. Distribución de la muestra por convivencia. (Fuente: elaboración propia).

Analizando la renta de las personas encuestadas, predominan las personas pertenecientes a los siguientes tramos: entre 601€ y 1200€ (N=111, 28.1%), entre 1201€ y 1800€ (N=141, 35.7%) y más de 1800€ (N=127, 32.2%). Hay representación de un pequeño grupo de personas con ingresos por debajo de 600€ (N=16, 4.1%).

Figura 6. Distribución de la muestra por nivel de renta. (Fuente: elaboración propia).

Concluyendo el análisis sociodemográfico y haciendo referencia al número de hijos de las personas encuestadas, destaca el número de personas que tiene dos hijos (N=162, 41%), seguido de aquellas que tiene un hijo (N=102, 25.8%), tres hijos (N=63, 15.9%), ninguno (N=46, 11.6%) y más de tres hijos (N=22, 5.6%).

Figura 7. Distribución de la muestra por número de hijos. (Fuente: elaboración propia).

A continuación, se recoge en la Tabla 2 un resumen de la información sociodemográfica detallada con anterioridad.

Tabla 2. Información sociodemográfica. (Fuente: elaboración propia).

Resumen sociodemográfico

Frecuencia (N)

Porcentaje %

Sexo

Mujer

Hombre

276

119

69.9%

30.1%

Edad

Menos de 65 años

Entre 65 y 69 años

Entre 70 y 74 años

Entre 75 y 79 años

Más de 80 años

94

98

72

63

68

23.8%

24.8%

18.2%

15.9%

17.2%

Estado Civil

Soltero/a

Separado/a

Divorciado/a

Casado/a

Viudo/a

Pareja de hecho

25

11

20

204

128

7

6.3%

2.8%

5.1%

51.6%

32.4%

1.8%

Estudios

Ninguno

Ninguno, pero sabe leer y escribir

Primarios

Secundarios

Formación Profesional

Universitarios

6

50

158

65

41

75

1.5%

12.7%

40.0%

16.5%

10.4%

19.0%

Convivencia

Solo/a

Acompañado/a con cónyuge o pareja

Acompañado/a con hijos

Acompañado/a con familiares

Acompañado/a en residencia

120

189

43

20

23

30.4%

47.8%

10.9%

5.1%

5.8%

Ingresos

Menos de 600 euros

Entre 601 y 1200 euros

Entre 1201 y 1800 euros

Más de 1800 euros

16

111

141

127

4.1%

28.1%

35.7%

32.2%

Hijos

Ninguno

Uno

Dos

Tres

Más de tres

46

102

162

63

22

11.6%

25.8%

41.0%

15.9%

5.6%

 

Se ha actuado bajo el criterio de obtener la muestra más diversa posible obteniendo un peso proporcional de las tres áreas que dividen el Principado de Asturias (occidental, central y oriental), llegando a un total de treinta concejos que aglutinan el mayor peso poblacional de la comunidad autónoma.

Figura 8. Distribución de la muestra por concejos. Se marcan en azul aquellos donde se obtuvo. (Fuente: elaboración propia).


 

2.2.3. Instrumento y procedimiento 

Para la recogida de información, se ha diseñado y distribuido un formulario denominado “Las personas mayores ante los nuevos retos sociales” dirigido a la población asturiana mayor de 60 años para conocer sus perspectivas con relación a los horizontes que presenta la sociedad actual y la del futuro más próximo. Sigue una escala Likert de cinco puntos de frecuencia: 1-Nunca; 2-A Veces; 3-Bastante; 4-Casi Siempre; 5-Siempre.

El proceso de recogida de información se llevó a cabo en los meses de abril, mayo y junio del año 2023 con la finalidad de llegar como mínimo a la muestra representativa del colectivo poblacional de personas mayores de 60 años del Principado de Asturias (385 personas).

Para enriquecer el estudio se distribuyó el cuestionario por numerosos puntos de la geografía asturiana, ya que las percepciones varían según el contexto en el que resida la persona. A todos los participantes se les pidió su consentimiento para obtener los datos de forma voluntaria con este formulario anónimo garantizando la legislación vigente en materia de protección de datos y garantizando el uso exclusivo de la información con fines científicos. Se diseñaron dos modelos de cuestionario, uno estándar para que el entrevistador o entrevistadora fuera completando la información que iba recibiendo, y otro cuestionario con un diseño más accesibles para facilitar que las personas mayores lo cumplimentaran (letra de mayor tamaño y espaciado). Finalmente, se numeraron y se insertaron en la base de datos para proceder a realizar los diferentes análisis estadísticos.

2.2.4. Análisis de los datos 

Se ha seleccionado el programa estadístico PSPP versión 1.6.0 por su libre acceso, actualidad y facilidad de uso. Previo al análisis se hizo una búsqueda exhaustiva de valores perdidos para evitar algún tipo de distorsión. Posteriormente se calculó la fiabilidad total y de cada dimensión a través del coeficiente Alfa de Cronbach, siendo el resultado 0.79, mostrando una alta fiabilidad. Finalmente, se realizaron análisis estadísticos descriptivos, de frecuencias y porcentajes.

2.3. Resultados

No es una actividad habitual que las personas mayores de 60 años en el Principado de Asturias participe en programas intergeneracionales, tal y como se presenta en la Tabla 4. El número de personas que tienen la oportunidad de participar en actividades intergeneracionales en el día a día es extremadamente bajo (3.5%, N=14). A su vez, destaca que más de la mitad de las personas encuestadas (52.4%, N=207), no tienen nunca ocasión ni oportunidad de realizar ninguna actividad con niños o niñas. Ni fuera ni dentro de un centro educativo o de un centro del ámbito sociocultural. La investigación, a la luz de estos datos, advierte que este tipo de prácticas (entre personas de diferentes edades) contribuiría a incrementar las redes sociales de las personas mayores por lo que se prevendría situaciones de soledad no deseada. La soledad no deseada provoca en España más muertes que los accidentes de tráfico y que el hambre. Ese estudio alerta de la necesidad de implantar proyectos educativos o sociales de esta tipología, que involucre a los extremos de la pirámide poblacional para dar respuesta a los retos del presente siglo.

Diferentes investigaciones afirman que las relaciones entre personas de diferentes generaciones mejoran la salud de las personas mayores (Ostir et al, 2004), aumenta su vitalidad y estado de ánimo. La puesta en práctica de actividades intergeneracionales presenta grandes mejoras en el bienestar y en la calidad de vida de sus participantes (Bressler, 2001), también de los niños y las niñas.

Tabla 4. Análisis de frecuencias de la participación en actividades intergeneracionales. (Fuente: elaboración propia).

Participo en actividades intergeneracionales con niños. 

Frecuencia (N) 

Porcentaje % 

Nunca 

A Veces 

Bastante 

Casi Siempre 

Siempre 

207 

112 

44 

18 

14 

52.4% 

28.4% 

11.1% 

4.6% 

3.5% 

La participación de las personas mayores encuestadas en actividades intergeneracionales ya sea con niños (véase Tabla 5) o con adolescentes (véase Tabla 6), es bajo. Y esto favorece que se forjen ideas estereotipadas sobre la vejez, tal y como lo muestran varias investigaciones (Sánchez et al., 2008 y Abrams, Eller y Bryant, 2006). Diseñar una sociedad para todos y todas con independencia de su edad implica la interrelación entre las personas que la conforman. Se propone, a este respecto, el aprendizaje y servicio (ApS) como estrategia metodológica, tal y como señala Puig et al (2007, p. 20) es “una propuesta educativa que combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un único proyecto bien articulado en el que los participantes aprenden a la vez que trabajan en necesidades reales del entorno con la finalidad de mejorarlo”. El ApS hace del alumnado agentes sociales, responsables y comprometidos con una ciudadanía para el bien de la comunidad (Puig et al., 2011), evidenciando que los niños y las niñas que participan en programas intergeneracionales experimentan cambios positivos en su comportamiento y aprendizaje (Osborne y Bullock, 2000) y mejora el compromiso con la escuela y disminuye el absentismo (MacCallum et al. 2006).

Tabla 5. Estadísticos descriptivos del interés de participación en una escuela realizando actividades con niños en función del sexo. (Fuente: elaboración propia).

                                Interés en participar en una escuela realizando actividades con niños

Sexo 

Nunca 

A Veces 

Bastante 

Casi Siempre 

Siempre 

Mujer. 

42.4% 

20.3% 

15.9% 

9.8% 

11.6% 

Hombre. 

58% 

17.6% 

10.1% 

5% 

9.2% 

 

Las personas mayores de 60 años presentan un importante desconocimiento sobre lo que lo que supone para su bienestar físico y emocional participar en proyectos intergeneracionales. En torno al 50% de las personas mayores no se plantea participar en proyectos o programas de este tipo (destacando, principalmente, los hombres con puntuaciones más altas). A este respecto los propios profesionales del ámbito sociosanitario han afirmado que la participación en actividades intergeneracionales favorece que las personas mayores dependan menos del bastón, tengan menos caídas, mejoren la memoria y hasta coman más ante la presencia de los niños (Bressler, 2001 y Fried et al. 2004).

Tabla 6. Estadísticos descriptivos del interés de participación en un centro educativo realizando actividades con adolescentes en función del sexo. (Fuente: elaboración propia).

             Interés en participar en un centro educativo realizando actividades con adolescentes. 

Sexo 

Nunca 

A Veces 

Bastante 

Casi Siempre 

Siempre 

Mujer. 

43.5% 

18.8% 

17.4% 

9.4% 

10.9% 

Hombre. 

57.1% 

18.1% 

10.1% 

10.1% 

4.2% 

 

A pesar de la proliferación de proyectos enmarcados en el aprendizaje y servicio (ApS), las actividades intergeneracionales entre jóvenes y personas mayores no tienen gran calado en Asturias. Y son reducidos los estudios que han analizado el impacto de los programas intergeneracionales con jóvenes en la comunidad. Como se revela en los datos recogidos en la tabla 6, las personas mayores presentan un importante desconocimiento de los beneficios a nivel psicológico, físico y social que aportan las relaciones intergeneracionales.

Este bajo interés detectado tanto en la realización de actividades con niños y adolescentes se podría deber a un desconocimiento generalizado de la existencia de las mismas, ya que no dejan de ser una práctica excepcional en la actualidad y no una medida ordinaria. Por ello, el plan a llevar a cabo debe comenzar desde la fase más inicial, de promoción e información a los usuarios de los beneficios y posibilidades que presentan.

Sin embargo, al mismo tiempo la investigación presenta cierto consenso al afirmar que las relaciones con personas de otras edades, es decir, la intergeneracionalidad, es la clave para hacer frente a la soledad no deseada (véase Tabla 7). Tan solo el 6.8% de las personas encuestadas rechazan esta propuesta.

Tabla 7. Análisis de frecuencias sobre la consideración de las actividades intergeneracionales como antídoto contra la soledad no deseada. (Fuente: elaboración propia).

Las relaciones con personas de otras edades son la clave para combatir la soledad no deseada. 

Frecuencia (N) 

Porcentaje % 

Nunca 

A Veces 

Bastante 

Casi Siempre 

Siempre 

27 

53 

99 

81 

135 

6.8% 

13.4% 

25.1% 

20.5% 

34.2% 

 

 

3. Conclusiones

La investigación se inicia a partir de la idea de promover que el centro educativo sea un recurso abierto y sensible a las necesidades del contexto en el que se encuentra, diseñando desde dentro o desde fuera proyectos de innovación educativa y social que logren una sociedad para todas las edades. Con la incorporación de proyectos o programas intergeneracionales no se trata de enseñar la colaboración, solidaridad o cooperación, sino de llevarla a la práctica como eje para la convivencia y el aprendizaje, de manera que los niños y las niñas la aprendan a través de su vivencia, así como se aprende el respeto mutuo que surge de vivir en respeto mutuo (López, 2018; Maturana, 2007). Esta concepción del aprendizaje se apoya en planteamientos teóricos relacionados con Vygotsky (teoría sociocultural del aprendizaje), Freire (el aprendizaje dialógico), Dewey (la concepción democrática de la educación) y/o Habermas (la comunicación como transformación social) en los que los niños y las niñas no son los ciudadanos del futuro, sino que son capaces de provocar cambios en su entorno (Batllé, 2011, p.3).

Con la entrada de una nueva ley educativa se abren posibilidad de dar un nuevo enfoque al objeto de la educación, dirigiéndola hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para dar respuesta a los nuevos retos del presente siglo, considerándose fundamental la interacción de las familias y de otras personas de la comunidad a través de actividades que enriquezcan el proceso de enseñanza aprendizaje (LOMLOE, 2020) para favorecer la convivencia y la inclusión.

Se hace una apuesta por la intergeneracionalidad como recurso en la creación de una sociedad inclusiva, varias investigaciones ponen de relieve que la práctica intergeneracional repercute en el bienestar de los niños y las niñas, y de las personas mayores que participan en los programas (Dupont y Letesson, 2010; Mac Callum et al., 2006).

El centro educativo es un espacio y medio idóneo para ello, favoreciendo la transferencia e intercambio intergeneracional, y debe ser el pilar básico que dé comienzo a una transformación social, de acuerdo con las predicciones demográficas y las necesidades de la población, que se abra a las personas de todas las edades y que no haya brecha entre las mismas. Desarrollar el vínculo con los otros, el cuidado hacia los demás, posee una extraordinaria fuerza afectiva y emocional (Angulo, 2016, p.42). En este sentido, el ApS posibilita e impulsa el desarrollo del pensamiento crítico y la conciencia social, y contribuye al bien común a través de acciones que se dirigen a la transformación, no siendo estas un añadido al currículum sino parte constitutiva de este; además, favorece la construcción de personalidades comprometidas con la justicia y la equidad y no con la caridad que perpetúa las desigualdades (García, 2022).

Para concluir y como propuesta para materializar los hallazgos de este estudio se detalla un decálogo de buenas prácticas para llevar a cabo programas intergeneracionales dirigido a los centros educativos desde la educación infantil hasta la universidad.

Tabla 8. Decálogo de buenas prácticas para poner en práctica programas intergeneracionales en centros educativos.

DECÁLOGO DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LLEVAR CON ÉXITO PROGRAMAS INTERGENERACIONALES A LOS CENTROS EDUCATIVOS

Identificar las necesidades e intereses de los jóvenes y de las personas mayores del contexto más cercano al centro escolar.

Diseñar actividades que favorezcan el diálogo y el intercambio de experiencias y conocimientos.

Establecer unos objetivos concretos para diseñar las actividades en base a los intereses detectados.

Difundir los programas y actividades intergeneracionales llevadas a cabo con el entorno social y la comunidad educativa para animar a más agentes a llevarlos a cabo.

Realizar una identificación de los espacios del centro escolar y de los equipamientos más próximos al mismo para realizar las actividades diseñadas.

Diseñadas. Involucrar e implicar a toda la comunidad educativa (alumnado, profesorado, familias y trabajadores) y otros agentes sociales (organizaciones no gubernamentales, asociaciones o instituciones) en el diseño, puesta en práctica y evaluación de los programas intergeneracionales.

Promover la inclusión y la comunicación entre todos los agentes implicados en las actividades intergeneracionales.

Favorecer el diálogo, la empatía y la interacción mutua con actividades diversas, significativas, que sigan los intereses de los participantes mediante el trabajo cooperativo.

Fomentar el aprendizaje mutuo y el enriquecimiento personal de los estudiantes y las personas mayores, teniendo en cuenta sus percepciones, aportaciones y potencialidades.

Evaluar de forma continuada los programas intergeneracionales utilizando diferentes instrumentos de evaluación. 

 

5. Referencias bibliográficas.

Abrams, D., Eller, A. & Bryant, J. (2006). An age apart: The effects of intergenerational contact and stereotype threat on performance and intergroup bias. Psychology and Aging, 21(4), 691-702.

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